Haber elegido a Nahle fue un “error”: Atanasio García

Xalapa, Ver. (palabrasclaras.mx) – Cuando la crítica viene de la oposición, Morena cierra filas; cuando brota desde la propia familia política, el golpe resuena distinto. Y esta vez el dardo desde casa sacude a Morena. No llegó de adversarios, sino del entorno más cercano al poder reciente: Atanasio García Durán, padre del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez, dijo en voz alta lo que muchos susurran, haber elegido a Rocío Nahle García fue “un error”.

La declaración, recogida por los reporteros de la fuente del Congreso local, retumbó en el palacio de mármol y en las entrañas del morenismo. No sólo cuestiona a la mandataria; revive un viejo fantasma de la política veracruzana; el arraigo como credencial de legitimidad. Para García Durán, gobernar sin haber nacido en Veracruz equivale a gobernar sin entenderlo.

Detrás del argumento identitario asoma una fisura interna. Si el obradorismo se presentó como un proyecto incluyente, por encima de orígenes, hoy esa bandera se dobla cuando los resultados no convencen.

García Durán afirmó que antes no compartía la idea de que la procedencia del titular del Ejecutivo estatal pudiera influir en la conducción del Gobierno; sin embargo, dijo que su percepción cambió. “Cuando empezó a decirse eso yo no lo creía, pero ahora lo creo firmemente. O sea, pues se desconoce y no se tiene la visión”, expresó.

El señalamiento es frontal. Falta de visión, desconocimiento del territorio y ausencia de estrategia para detonar el potencial económico. Veracruz —insiste Atanasio— sigue siendo rico en recursos, pero pobre en ejecución. En otro contexto, sería crítica opositora; aquí suena a ajuste de cuentas.

Y como en toda crítica con apellido, llegó el blindaje doméstico. García Durán defendió la gestión de su hijo: al decir que dejó finanzas más sanas, austeridad y recortes. El mensaje para Rocío Nahle es que si hoy hay problemas, no son herencia, son responsabilidad del presente.

Además, dejó un aviso con destinatario electoral. El malestar ciudadano ya se percibe y podría cobrar factura en 2027. Morena -entre líneas- no es invencible si se desconecta de su base. Las municipales recientes, dijo, son termómetro, no accidente.

Pero la embestida también exhibe otra situación. ¿El problema es el origen geográfico o la falta de resultados? Porque si “ser de aquí” fuera garantía, Veracruz tendría otra historia. No es el caso.

El llamado a la autocrítica en Morena suena más a reclamo que a ruta. Porque reconocer errores exige algo más que señalarlos, implica asumir costos, incluso cuando tocan la puerta propia.

En política, los silencios se calculan. Por eso, cuando alguien los rompe, no es por descuido. Lo de Atanasio García Durán no es un desliz, es un mensaje. Y en Veracruz, los mensajes internos suelen ser los que más ruido hacen y los que anuncian tormenta.

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